Si has pasado unas Navidades en Estados Unidos, lo habrás visto en todas partes: en el cartón del supermercado junto a la leche, en la barra de cualquier bar del sur y en la mesa de casi cualquier familia el día 24. Es el eggnog, y en España casi nadie lo ha probado.
En castellano lo llamamos ponche de huevo, aunque el nombre se queda corto. No se parece a ningún ponche de frutas, y tampoco es una yema batida con azúcar. Es otra cosa, y merece explicarse.
Qué es exactamente el eggnog
El eggnog es una bebida cremosa y fría hecha con cinco ingredientes de base:
- Leche y nata, que le dan cuerpo y esa textura densa, a medio camino entre un batido y unas natillas líquidas.
- Huevo, sobre todo la yema, que es lo que lo liga y le da el color marfil.
- Azúcar, en la medida justa para que sea goloso sin empalagar.
- Especias: nuez moscada rallada siempre, y casi siempre canela. Es el olor de la Navidad americana.
- Y, en su versión adulta, un licor: ron, brandy o, en el sur de Estados Unidos, bourbon.
Se sirve frío, en vaso alto o en taza, con nuez moscada por encima. Las versiones más festivas lo coronan con nata montada y una rama de canela, que es exactamente lo que verás en nuestra mesa.
De dónde viene: de las tabernas inglesas a la Navidad americana
El antepasado del eggnog es el posset, una bebida medieval británica de leche caliente cortada con vino o cerveza y especiada. Como la leche, los huevos y las especias eran caros, durante siglos fue una bebida de casas acomodadas y de celebraciones.
El salto llegó en las colonias americanas. Allí sobraban granjas, leche y huevos, y el ron del Caribe era barato. La receta se hizo popular, se enfrió y se convirtió en lo que es hoy: la bebida de las fiestas de invierno. De esa época viene también el nombre. Nadie sabe con certeza su origen: la explicación más repetida es que nog viene de noggin, la taza pequeña de madera en la que se servían las bebidas en las tabernas, aunque otros lo relacionan con grog, el ron rebajado de los marineros.
Dos anécdotas dan idea de lo en serio que se lo toman allí. A George Washington se le atribuye una receta de eggnog con cuatro licores distintos que, según se cuenta, solo se atrevían a probar los invitados más valientes. Y en la Navidad de 1826, en la academia militar de West Point, unos cadetes metieron whisky a escondidas para preparar su ponche de huevo y la fiesta acabó en un motín que la historia recuerda como la Eggnog Riot.
El eggnog en el sur y en Nueva Orleans
En el sur de Estados Unidos el licor del eggnog suele ser el bourbon, el whisky de maíz americano. Tiene sentido: sus notas de vainilla y caramelo se llevan de maravilla con la nata y la nuez moscada.
Nueva Orleans, además, tiene un pariente cercano que se bebe todo el año: el milk punch, leche con bourbon o brandy, azúcar y nuez moscada, servido muy frío en los brunch de los domingos. Cuando llega diciembre, la ciudad se pasa al eggnog, que es la misma idea con más cuerpo y más fiesta.
Sus primos en español
Si el sabor te resulta familiar, no es casualidad. La misma familia de bebidas viajó por toda América: en México se toma el rompope, en Venezuela el ponche crema y en Puerto Rico el coquito, que cambia la leche de vaca por la de coco. Cada país tiene su versión, pero el eggnog es el original de la Navidad americana, y es el que no se encuentra fácilmente en Madrid.
Así es nuestro ponche navideño
En Harold’s el ponche de huevo es nuestra propuesta exclusiva de Navidad y solo está en la carta unas pocas semanas al año. Lo servimos como se sirve en una casa del sur en Nochebuena:
- Base cremosa de leche, nata y huevo, bien fría y con el punto de especias de la receta tradicional.
- En copa alta de batido, de las de cristal de pie, como en los diners americanos.
- Nata montada generosa por encima, que se va fundiendo poco a poco con el ponche.
- Una rama de canela para remover y perfumar cada sorbo.
Durante estas semanas la casa se viste de Navidad: cascanueces en las mesas, el papel pintado del salón azul y la luz baja de las noches de invierno. Es el sitio para tomarlo.
Si nunca has probado un eggnog, piensa en unas natillas frías con canela que se beben con pajita, pero más ligeras y con un fondo de especias que recuerda a la Navidad.
Cómo tomarlo: nuestro consejo
El eggnog es contundente, así que funciona mejor como cierre que como bebida para acompañar la cena. Nuestra recomendación: pide el pollo frito con tu limonada casera de siempre y deja el ponche para el final, solo o para compartir con nuestro waffle casero. El dulce del waffle y las especias del ponche van en la misma dirección.
Y si vienes en grupo a la cena de empresa o a la comida de Navidad con amigos, pedid una ronda para brindar. Es la forma más americana de empezar las fiestas sin salir de Chamberí.
Dónde tomar eggnog en Madrid
Estamos en C/ Alonso Cano, 60, en la zona de Ponzano (Chamberí), a dos minutos del metro Alonso Cano (L7) y Ríos Rosas (L1). El ponche navideño estará en la carta solo durante la temporada de Navidad, y en diciembre las mesas se llenan rápido: mejor reservar.
Ven a probar el eggnog de Harold’s
Solo unas semanas al año, en C/ Alonso Cano, 60. Reserva tu mesa y te confirmamos al momento.