Jazz en directo ·

Cena con jazz en directo en Madrid: cómo es una noche en Harold's

En Madrid hay sitios con buen jazz y sitios con buena cocina. Que las dos cosas pasen en la misma habitación, a la vez, es más raro de lo que parece. Así funciona nuestra noche al mes.

Banda de jazz tocando en la sala superior de Harold's Fried Chicken, Madrid

Buscar «cena con jazz en directo en Madrid» devuelve dos tipos de resultado. Por un lado, clubes de jazz donde se puede picar algo. Por otro, restaurantes que ponen un pianista de fondo mientras cenas. Son cosas distintas, y ninguna de las dos es lo que pasa en Harold’s una noche al mes.

La diferencia está en el tamaño de la sala

Nuestros conciertos se celebran en la sala de arriba, y esa sala es pequeña. No hay escenario elevado, no hay separación entre el público y la banda, no hay mesas al fondo desde las que se oiga mal. Los músicos tocan en la misma habitación en la que estás cenando, a un metro de las mesas.

Eso tiene una consecuencia obvia y una menos obvia. La obvia: el aforo es reducido y las entradas se agotan rápido. La menos obvia: cambia por completo cómo suena el concierto. Una banda pequeña tocando clásicos del jazz en una habitación así no necesita amplificar nada, y el resultado se parece mucho más a un club del Barrio Francés de Nueva Orleans que a un local de conciertos.

Qué se cena mientras suena la música

La otra mitad de la velada es la cocina, y aquí no hacemos un menú especial descafeinado para la ocasión: se cena lo que se cena cualquier otro día en Harold’s. Pollo frito sureño rebozado a mano y frito en el momento, bañado en salsas que son guisos de Luisiana cocinados a fuego lento en nuestra cocina, patatas cortadas ese mismo día y limonada casera al bourbon.

“Nos ha encantado el concierto de jazz comiendo el pollo frito de Nueva Orleans. Como es un concierto tan íntimo, se ve desde cualquier punto de la sala. La experiencia está muy lograda, es como estar en un club de jazz.”

El ambiente: por qué la decoración importa aquí

La sala de arriba está decorada como el resto de la casa: papel pintado del diseñador William Morris, espejos antiguos, neones de Budweiser sobre madera, vajilla en la que no hay dos piezas iguales y luz tenue a propósito. No es escenografía añadida para la noche de jazz: es el local de todos los días.

Es lo suficientemente fiel al original como para que se haya usado de set de rodaje para videoclips de bandas de jazz. Cuando la banda empieza a tocar, lo único que cambia es el volumen.

Cómo conseguir entradas

Aquí está la parte práctica, y la razón por la que mucha gente nos escribe habiendo llegado tarde. Como el aforo es pequeño, no anunciamos las fechas primero en redes sociales: las enviamos por correo a quien está suscrito a los avisos de conciertos. Normalmente la noche se completa antes de que la fecha llegue a ningún otro sitio.

La suscripción es gratuita y solo se usa para eso. Puedes apuntarte en la página de jazz en directo. En el aviso van las condiciones concretas de cada fecha: horario, precio y qué incluye.

Si no coincides con una noche de concierto

El jazz suena de fondo en los salones el resto de los días, y la carta es la misma. No es la misma experiencia —la banda en directo es la banda en directo— pero si te apetece ver de qué va el sitio antes de reservar para una noche de concierto, cualquier día entre semana es un buen momento: hay menos gente y el ambiente es más tranquilo.

Ven a probarlo

Estamos en C/ Alonso Cano, 60, en Chamberí. Los fines de semana conviene reservar.

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